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urgencias

TRAUMATISMO POR OBJETO ROMO Y/O PERFORANTE

El globo ocular está protegido por un perímetro óseo formado por los huesos de la cara y del cráneo. Sin embargo, objetos de menor tamaño pueden vencer la resistencia de los huesos de la órbita, como una pelota de tenis, el corcho de una botella de sidra o champán, o un golpe de puño, son causas de traumatismo contuso. La fuerza del impacto es absorbida por el globo ocular, los párpados y los demás tejidos blandos que rodean el ojo, en ocasiones puede haber fractura de las paredes de la órbita.

Las heridas perforantes son uno de los daños más graves que puede recibir el globo ocular. En muchas ocasiones son difíciles de hallar.

Investigación de los antecedentes: el tratamiento de una laceración simple de córnea es relativamente sencillo; sin embargo, cuando son afectadas estructuras más profundas pueden requerirse métodos de reparación complicados y refinados. Es muy importante investigar detalladamente los antecedentes y tener un alto grado de suspicacia.

Es más, se debe estar preparado para descartar el antecedente proporcionado por el paciente en virtud de que muchas lesiones oculares se producen en condiciones que impiden al paciente proporcionar un antecedente preciso que sea compatible con los datos médicos. No son raras las veces en que el paciente es un alcohólico que no sabe lo que le ha ocurrido o bien es un niño al que se le prohibió jugar con el cuchillo, la tijera, el arco y la flecha u otro implemento que produjo el daño, y por consiguiente vacila en describir el verdadero curso de los acontecimientos.

Las consecuencias de estos dos tipos de traumatismos pueden ser gravísimas: ruptura del globo ocular, desprendimiento de retina, hemorragias retinianas, desinserción que provocan disminución en la agudeza visual.


Traumatismo Contuso
Herida cortante perforante

Examen y Tratamiento:

  • Test de agudeza visual con optotipos; si el paciente no puede abrir los párpados, instilar un colirio anestésico.

  • Inspeccionar las heridas lacerantes de los párpados con hisopos y evaluar su profundidad.

  • Investigar si hay proptosis (saliencia del globo ocular más pronunciada), lo que hace sospechar hemorragia retrobulbar.

  • Evaluar la alineación, el movimiento ocular y la visión doble que sugiere una fractura orbitaria con compromiso de un músculo extraocular.

  • Observar detalladamente córnea y la esclera para descartar laceraciones. Los signos que hacen sospechar su existencia son una hemorragia subconjuntival y edema grave de conjuntiva, pupila irregular, hipema, aumento de la profundidad de la cámara anterior y deformidad del globo ocular. En estos casos no hay que presionar el globo ocular ni los párpados, ya que se puede causar un vaciamiento del contenido del ojo. En las heridas graves de la cara, como las que se producen por el estallido de un parabrisas, debe explorarse con mayor cuidado el ojo: los párpados se abren suavemente con la ayuda de una pinza de Desmarres o con separadores de párpados fabricados con clips

  • De sospecharse una ruptura del globo ocular, se coloca un parche ahuecado para proteger el ojo de un nuevo traumatismo y se efectúa la derivación inmediata al oftalmólogo.

  • De no encontrarse laceraciones oculares o heridas graves, limpiar las heridas de los párpados con solución antiséptica.